El iceberg permanece casi totalmente sumergido. Una enorme masa de hielo sostiene apenas un pequeño volumen fuera del agua. El iceberg completo expone a la vista aquello que, en mis trabajos, permanece bajo el nivel de flotación. Las Moleskine a donde todo va a parar y desde donde todo se genera.
martes, 5 de enero de 2016
jueves, 12 de noviembre de 2015
Infantería, escribe la voz de una guerra
Entonces el escribiente prueba la pluma entintada
en su propia piel
en un brazo tan marcado
por las arrugas de una edad provecta
como por las rías de tinta
que recorren esos valles carnosos.
Detiene la pluma entintada de negro
en el aire húmedo de la maleza.
Tinta negra sobre pluma blanca.
Y, sin pensar
vacío de pensamiento propio
de necesidad
de propósito
escribe en el pergamino de hombre
cuidando la forma
de una caligrafía trabajada y hermosa
escribe lo que le dicta una voz
escribe la voz de una guerra.
martes, 20 de octubre de 2015
jueves, 15 de octubre de 2015
Infantería, sorbiendo...
Para decirlo en otras palabras:
Tira un reluciente esqueleto de su tobillo
desfleca la carne rígida
que da
con gesto soberbio
de comer a los cuervos
mientras busca y rebusca y
rebuzna
hasta encontrar el hueso.
La tibia el peroné.
Si tuviera ojos la malvada
le brillarían ahora
que ha encontrado lo que buscaba.
El cuerpo del pobre amigo
de repente
se retuerce
cuando ella, la finada reluciente
se lleva el hueso a la boca.
La tibia el
peroné
Y es ese ruido la fuga del alma.
Es la lengua roja y viva de la muerta
inverosímil pedazo de carne
metiéndose en el caracú y
sorbiendo
desde allí
el alma.
Chupando se lleva el último rescoldo
del pobre hombre.
sábado, 10 de octubre de 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
Infantería, la Curtiembre
Planeta de
maderas y fogatas.
Mundo de
despojos y de febriles labores.
Cientos de
carros faenando sus pertenencias
al costado
de las hogueras, donde se secan las pieles
de los
cuerpos deshollados.
Pieles
apergaminadas que el fuego hace crujir.
Hábiles
los mocosos, expertos de ojos enormes
despojan a
los despojos
de lo poco
que tienen.
Tenue
protección contra el filo del mundo.
Filo de
cuchillitos que separan la grasa del pellejo
con
habilidad exquisita
y arrojan
el bollo delicado a la vera
de las
hogueras
donde
otros, de miradas igualmente ávidas
de fuego y
perfección
tensan el
desholle en bastidores
puestos a
secar y lamen con trapitos
los restos
de
grasa carne tendones
sangre
hasta
lograr la superficie pulida
sin mácula
la
superficie cabal.
Y entonces
chiflan.
Los dedos
en la boca
el aire
saliendo sibilante y fuerte
entre los
diques de los labios.
Chiflan y
aparecen los viejos
que, con
golpecitos y caricias
sobre sus
pequeñas cabecitas
alaban,
celebran las obras de los menores
y,
eligiendo los mejores retazos
los toman
cariñosamente y se meten
con ellos
en la
espesura.
Entonces
el escribiente prueba la pluma entinatda
en su
propia piel
en un
brazo tan marcado
por las
arrugas de una edad provecta
como por
las rías de tinta
que
recorren esos valles carnosos.
Detiene la
pluma entintada de negro
en el aire
húmedo de la maleza.
Tinta
negra sobre pluma blanca.
Y, sin
pensar
vacío de
pensamiento propio
de
necesidad
de
propósito
escribe en el pergamino de hombre
cuidando la forma
de una caligrafía trabajada y hermosa
escribe lo que le dicta una voz
escribe la voz de una guerra.
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